Escrito realizado en una noche de luna
creciente, hoy sentí como situaciones me envolvían la cabeza, lo cual género
que entrara en ansiedad, esto provoco que realizara reclamos donde no tengo
cabida y termine alejando a esa persona, terminando de odiarme profundamente,
pero que en mi interior era un grito de desesperación por decir acá estoy no me
olvides.
Navegando los mares de tu amor
profundos y misteriosos, me encuentro en una tormenta huracanada que retumba
sobre la barca en la cual surco estas aguas poco conocidas por mí, los embates
del viento mecen de un lado a otro, lo cual desgasta poco a poco las paredes de
madera, las cuales no preveían este tipo de clima, ya han pasado varios meses
desde que zarpe hacia el horizonte donde veía que el sol brillaba, con un cielo
despejado y poco me imaginaba que encontraría climas adversos, sentía que
estaba en la capacidad de iniciar el viaje con la confianza que me dejaron
navegaciones anteriores, pero analizando me doy cuenta que cada viaje es
distinto, lo cual puede venir con situaciones inciertas. En mis primeros meses
fue el viaje más hermoso que pude haber tenido hasta el momento, no quería
llegar a ningún puerto, pues me sentía feliz por tan maravillosos paisajes que
me regalaba el océano.
Un día cualquiera de un momento a
otro llega a estas aguas tranquilas, una espesa bruma que cubrió toda el agua,
con esto comenzaron los problemas, pues no sabía lo que estaba pasando y perdía
el sentido de mi brújula la cual se dañó, esto provocó que se desencadenara una
serie de problemas, las cuales me sentían ansioso y temeroso de lo que pudiera
pasar, llegaron las tormentas fuertes que definitivamente me desviaron de la
ruta, caí en desesperación, no encontraba la salida a esta tempestad.
Desde que comenzó la tormenta han
pasado varios meses la cual no he logrado escapar de tan absurdo momento, mi
barca esta averiada y creo que no aguanta más este clima, grito de
desesperación a ver si me escuchas, pero esto es en vano, pues no salen más
allá de lo que mis ojos pueden ver, es frustrante desviarme de la ruta la cual
me conduciría a llegar sano y salvo al interior de tu corazón, lloro por que no
veo un claro qué me permita visualizar la salida, mi voz se extingue poco a
poco, me he quedado sin energía y solo queda esperar que el tiempo pase para
sobresalir de esta desgracia.
Actualmente, cometí el error de
gritar a tu mar y reclamar por tenerme de esta manera, le dije eres injusto y
despiadado, no me dejas respirar, me terminas consumiendo y alejando del puerto
donde está mi amada, soy un simple individuo al cual el destino le jugó una
mala pasada, ahora que estoy perdido, te me alejas, me olvidas de este marinero
que está dando toda su batalla por salir sano y salvo para continuar el viaje a
donde estas, pero siento que ya no me estas esperando, otros barcos te han
seducido e inevitablemente ya no soy quien deseas, pues dejaste de esperar,
ahora con mi barco hecho trizas, creo que me condena el olvido, como si nunca
te hubiera marcado como la semblanza de un marinero que dio todo por
conquistarte de manera indefinida, sé que el tiempo borra, el tiempo olvida,
pero para mí no es fácil pues me encuentro todavía en una tormenta la cual
maldigo por quitarme a quien quería.
Por ahora, dejare todo al
destino, al universo, no puedo seguir dando la batalla donde mi amor no es
correspondido, donde nadie me espera, donde fui olvidado, que irónico es el
mar, pero sé que al final de esta tormenta llegara la calma.
Amor, me
das felicidad,
Pero
también tristezas,
Eres
magia y terror,
Eres
sublime y cruel,
Eres como
un rio con corrientes fuertes,
Que
doblegas a los seres,
Como el
viento a las hojas,
Tu sentir
es profundo y misterioso,
Como los
confines del mar,
Te
conviertes en dulce o salado,
Tan
rápido como el parpadeo de tus ojos,
Amor
siempre estarás en mi corazón,
Que
estará esperando a su verdadera amada.
Con cariño, Alejandro Heredia.
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