viernes, 20 de marzo de 2020

CARTA A UN REVOLUCIONARIO O REVOLUCIONARIA.


Tu conciencia y entrega por los desposeídos se convierten en el desarrollo de hombres y mujeres que se despojan de sus objetivos individuales para convertirlos en objetivos generales, es la trasformación de un mundo que esta errado y que nos está llevando al borde de nuestra propia extinción, un mundo donde los pobres se multiplican en miles, cuando el poder económico sigue en manos de las mismas familias.

Somos seres de luz, máxima expresión de un revolucionario quien no se queda inmóvil y lucha día a día por generar trasformaciones en el orden ambiental, económico, social y político. Revolucionarios que dan su propia vida por decir acá queremos cambios y no migajas que no solventan las necesidades de gran parte de la población.

Tu sangre roja que hierve ante la indignación,
Tu corazón que palmita con gallardía y pasión,
Tu cuerpo que no lo detienen las balas del fascismo,
Tu camarada eres ejemplo de dignidad,
Ejemplo de entrega desinteresada,
Alzas Las banderas de la lucha,
Una lucha de cuerpo y espíritu.

Tu pecho no se doblega ante las adversidades, seguís de pie con la cabeza en alto, dando todo para que todos tengan una vida digna con todas las oportunidades de formación de cada uno del habitante de la tierra. Somos las semillas que germinan en cada rincón del mundo y florecen para demostrar que se puede luchar, que se puede trasformar, que se puede tener cada día territorios felices.

A cada hombre y mujer que desde sus territorios trabaja luchando por tener lugares más armónicos y erradicando las brechas socioeconómicas, les digo que a pesar de  que no te conozco, pero valoro bastante estos trabajos, pues desde donde estés ten presente que abemos muchos que están trabajando de la misma manera, que no desfallezcamos y continuemos con esta convicción que nos une en un mismo objetivo y nos indignamos cuando uno de nosotros cae en cualquier parte del mundo por hacer las cosas diferentes, por pensar diferente, y te digo que podrán atacarnos pero cada día nacen y nacen más habitantes que se unen a la causa de un planeta digno para todos los seres que lo habitan.

Sigamos en la lucha, aferrados a la esperanza, aferrados a la dignidad de los pueblos, la lucha continua, con la más alta conciencia, con trabajo y educación la revolución florecerá.


Con cariño, Alejandro Heredia.

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